Aquel Día

06.12.2017

Noelia se estaba vistiendo y maquillando. Había quedado con su amiga Marta para que le presentase a su primo, y así ver que le parecía. Marta siempre le había dicho que era un chico muy guapo y muy simpático. Noelia estaba deseando encontrar a un chico apropiado para ella. En sus 17 años no había salido con nadie, ya que ella esperaba que su gran amor llegase en una situación especial, como un amor a primera vista, o un encontronazo, o algo así. Marta le había dicho mil veces que eso no le iba a pasar nunca, que era imposible, y que disfrutase de su juventud y saliese con alguien, porque sino, nunca iba a saber quien le iba a gustar de verdad, y que no siguiese desaprovechando las oportunidades que tenía para ligar, que no eran pocas. Por eso Noelia había aceptado la cita con el primo de Marta, estaba decidida a ligar y a olvidar todo lo que pensaba, porque sino se iba a quedar sola siempre. Noelia salió de su casa cuando aún quedaba media hora para la cita ya que le gustaba llegar a tiempo. Pero esta vez no iba a llegar a la hora debido a un suceso cotidiano en su vida. Al retrasarse un cuarto de hora Marta y su primo empezaron a preocuparse. Llamaron a su casa y le dijeron que había salido hacía mucho tiempo. Al rato, Marta reaccionó. - ¡Claro, ya sé lo que pasa! Su primo se la quedó mirando con cara de indiferencia, así que Marta decidió contarle la historia. Le dijo que Noelia era una chica muy extraña algunas veces. No se da sustos ni siente el vértigo como los demás, sino que siempre se tiene que desmayar. - ¿Se desmaya? - Sí, por asomarse a la ventana, por recibir una sorpresa, por ver un accidente, y por ese tipo de cosas. Yo comprendo que alguna vez cualquiera se desmaye por este tipo de cosas, pero siempre... Así que supongo que algo de eso le habrá pasado. Su primo se quedó callado. Al rato le dijo a Marta que se esperase, y se fue a llamar por teléfono. Tenía la cara como si hubiese visto algo sorprendente. Al volver, Marta le preguntó qué era lo que pasaba, pero él no quiso contestar. Al día siguiente, en el colegio, Noelia se acercó corriendo a Marta. Le pidió disculpas por no haberse presentado a la cita del día anterior. Casi le atropelló un camión, y del susto se desmayó, y cuando se despertó se encontró en el hospital, aunque no tenía nada malo. - Suponía que te había pasado algo de eso. Por cierto, mi primo me ha dicho que un amigo suyo te conoce y quiere hablar contigo hoy en el recreo en la azotea del colegio. Es un antiguo alumno de aquí y ahora es universitario. - ¿De verdad me lo dices?. ¿Y yo le conozco? - No, creo que no. Pero él si te ha visto alguna vez. Creo que le gustas, o algo así. - No me lo puedo creer. ¿Y que edad tiene? - 22, como mi primo. - Es un poco mayor que yo, pero bueno, da igual. ¿Tú crees que debo ir? - Sí, claro, no seas tonta, no desperdicies esta oportunidad. - Está bien, iré. A la hora del recreo, Noelia decidió subir a la azotea. Tenía un poco de miedo, más bien estaba nerviosa. Cuando llegó a la azotea vio a un chico apoyado en la repisa mirando al patio. Ella se acercó, y se puso al lado suyo. No se atrevía a mirarle a la cara, pero cuando por fin lo iba a hacer estaba mirando también al patio, le dio vértigo y se desmayó cayendo al suelo. Cuando Noelia se despertó, dos chicos la estaban observando. Uno era rubio, y el otro era moreno, y los dos llevaban el uniforme del colegio de Noelia. Al levantarse vio que estaba en un parque cerca de su colegio. Un señor con bigote pasó cerca de ellos, y el chico moreno cogió la mano de Noelia y empezaron a correr. Al rato, Noelia paró. - ¿Qué pasa?. ¿Por qué corremos? - Era Don Mariano, nuestro profesor de Matemáticas. Si nos pilla de pellas nos mata. - Contestó el rubio. - ¿Don Mariano?. Pero si ayer no tenía bigote. - Claro que tenía bigote. Hace mucho que lo tiene. - Vaya, hace tanto que no atiendo, que ni me había fijado en el profesor. - Debe ser eso. Por cierto, yo soy Sergio, y mi amigo es Benjamín. - Dijo de nuevo el rubio. - Bueno, todos me llaman Ben. - Está bien, Ben. ¿A que clase vais?. No os he visto nunca. Yo voy a 3ºA. - Nosotros a 3ºC. Qué raro, nosotros tampoco te habíamos visto nunca. - No sé lo que me ha pasado, estaba en la azotea, me he desmayado, y ahora estoy aquí. Ben y Sergio dijeron que cuando ellos llegaron al parque ella ya estaba allí tumbada. Pensaban que estaba durmiendo. Para divertirse más haciendo las pellas, Sergio propuso ir al Parque de atracciones. Los otros dos aceptaron. Noelia empezó a pensar en lo que hacía, no conocía a esos chicos, no sabía por qué había aparecido allí, ni por qué se iba al Parque de atracciones, pero algo le decía que se dejase llevar. Al ir de camino al Parque de atracciones, Sergio se compró el periódico MARCA en un quiosco. - Ayer empezó el Roland Garrós y no vi ni un partido. - ¿No empezó el lunes?. - Preguntó Noelia. - Ayer fue lunes. - Contestó Ben. Noelia se quedó extrañada. No quiso decir nada por si la tomaban por loca, pero para ella que estaban a viernes. A lo mejor había estado desmayada durante cuatro días. Al pagar la entrada del Parque de atracciones, Noelia sacó un billete de mil pesetas de los nuevos. La taquillera no quiso aceptarlos. Decía que no existían. Ben le pagó la entrada a Noelia. - Ya te lo devolveré. No lo entiendo, esos billetes llevan en curso tres años. - Pues yo no los había visto en mi vida. - Dijo Sergio. - Sí, llevan desde 1996. Sergio y Ben se quedaron paralizados. Ben reaccionó. - ¿1996? - Si, hace tres años. 97, 98 y 99. ¡Justo tres años! - Noelia, estamos en 1994. Mira el periódico. Noelia miró el periódico y vio la fecha del 28 de Mayo de 1994. Abrió mucho los ojos del impacto que le había ocasionado ver la fecha. Ahora comprendía todo. Había pasado de 1999 a 1994 al desmayarse. No se lo podía creer. - No... puede... ser. He retrocedido cinco años en el tiempo. Ben y Sergio se la quedaron mirando extrañados. Al rato, Sergio empezó a reírse. - ¡Ja, ja, ja!. ¡Tú estás chalada!. Menudo golpe más fuerte te has debido dar al desmayarte. - No... de verdad... os lo juro. Hace un rato yo estaba en 1999, en la azotea del colegio... - Venga, cuéntale el cuento a otro y vamos a montarnos en los coches de choque. - Dijo empezando a andar. Natalia cerró sus ojos y le empezaron a caer algunas lágrimas. Ben se acercó a ella y la cogió de la mano. - No te preocupes. Yo te creo. - ¿Lo dices en serio? - De verdad te lo digo. Te creo. No le hagas caso a Sergio, es un escéptico. No se ha reído en serio de ti. - No importa, muchas gracias, Ben. Noelia le dio un beso en la mejilla y se fueron junto a Sergio. Gracias a las atracciones Noelia fue dejando de lado su problema al retroceder en el tiempo, aunque tampoco podía quitárselo de la cabeza. También le ayudaba Ben, estaba resultando un chico encantador y ella se estaba dando cuenta de que le gustaba. En la montaña rusa se rieron y pasaron miedo. Ben y Noelia decidieron ir a la noria a relajarse mientras Sergio les esperaba abajo ya que decía que era muy aburrida. Dentro de la noria Ben le dijo a Noelia que le había comprado un regalo cuando ella se había ido al baño. Noelia le dio las gracias y lo desenvolvió. Dentro había una hermosa caja de música que enseguida la abrió. Noelia se puso a llorar de lo bonita que era la música. - Gracias Ben, es preciosa. - Sabía que te gustaría. Noelia sonrió y metió la caja en su bolso. - No sé, Ben, es muy extraño, nunca me había pasado esto, normalmente me desmayo pero nunca he viajado en el tiempo. A lo mejor es un sueño. - No es un sueño, yo soy real. Pero la verdad es que es muy raro. - Y tengo miedo por si no vuelvo a mi tiempo. Pero por otra parte me gustaría quedarme aquí. - ¿Y eso? - Por ti. Ben se quedó paralizado. Al rato sonrió y le dio un beso en los labios. - Si vuelves a tu tiempo yo te estaré esperando, te buscaré y te encontraré cueste lo que cueste. - Espero que todo sea tan bonito como dices y si regreso... En ese momento Noelia miró hacia el suelo desde lo alto de la noria y como de costumbre, se desmayó. Noelia se despertó y le dolía un poco la cabeza. No sabía dónde se encontraba. Después de abrir bien los ojos se dio cuenta de que estaba en la azotea de su instituto con el chico universitario, que la estaba intentando reanimar. - Menudo susto me has dado. - ¿He estado inconsciente mucho tiempo? - Unos 5 minutos - ¿5 minutos?. Me han parecido horas. - Ya estas bien, no te preocupes. Noelia, he venido a verte porque... - Me ha ocurrido algo increíble, he viajado en el tiempo, y he conocido a alguien. - Ah, ¿y quién es ese alguien?. ¿Es un secreto, o puedes decírmelo? - Ese alguien es la primera persona que ha abierto mi corazón, me parece que me he enamorado de él. - Ese alguien también te quiere Noelia, te ama más que a nadie en el mundo. Noelia se extraño y le miró a la cara. Se dio cuenta de que era Ben 5 años mayor. - Eras tú... - Como te prometí, he estado esperándote. Ben puso la mano sobre uno de sus hombros, luego sobre el otro, se quedaron mirando un buen rato y se acercaron para besarse mientras se abrazaban. Ben se había enterado de dónde podía encontrar a Noelia gracias a la llamada que le hizo Sergio, que era el primo de Marta, la amiga de Noelia, y no perdió ni un momento para verla. Noelia nunca olvidaría esta mágica aventura a través del tiempo que le había conducido hacia el amor.